martes, 20 de marzo de 2012

Material

El centro de Dresde, densamente poblado, constaba principalmente de edificios del Renacimiento, del Barroco y superficies de uso mixto comercial-residencial creadas en tiempos de la Gründerzeit siguiendo un tipo de planificación urbanística medieval. Por aquel entonces, era usual que se estableciesen fábricas en los patios traseros de las viviendas, o bien que se agrupasen en complejos más grandes directamente junto a las casas. La Altstadt ardió completamente en su mayor parte; en algunos casos permanecieron en pie algunos edificios terriblemente dañados. La Seevorstadt, Johannstadt y la parte oriental de Südvorstadt quedaron en su mayor parte destrozadas. Del mismo modo, también resultaron destruidos los núcleos poblacionales primitivos y los edificios históricos de las localidades de Mickten, Strehlen y Gruna. A esto hay que añadir los graves daños que sufrieron Reick, Friedrichstadt, Plauen, Zschertnitz y la Neustadt, así como los incendios que se produjeron en Prohlis. Entre las calles Schandauer y Bodenbacher Straße quedaron completamente destruidas casi 800 casas con cerca de 7.000 viviendas, fábricas y talleres. Hubo daños de diversa magnitud en hileras de casas aisladas en Hechviertel, Pieschen, Niedersedlitz y Albertstadt. La densamente poblada Äußere Neustadt permaneció en gran medida indemne, por lo que en la actualidad se da la circunstancia de que muchos edificios de la Neustadt ('Ciudad Nueva') son en realidad más antiguos que muchos de la Altstadt ('Ciudad Vieja').
El ataque aéreo destruyó muchos monumentos irremplazables del Barroco tardío de la «Florencia del Elba», entre otros la Semperoper, la Frauenkirche, el palacio, la Iglesia de Santa Sofía o Sophienkirche y el Zwinger. Las autoridades civiles de la República Democrática Alemana ignoraron en gran medida el diseño urbanístico previo de la ciudad y mandaron demoler muchos edificios quemados (entre otros, la Sophienkirche, la Große Meißner Straße y el Sekundogenitur). También mantuvieron ruinas y montañas de escombros como monumento (Frauenkirche, Kurländer Palais), reforzando con ello aún más la impresión de destrucción absoluta del centro de la ciudad.
A pesar de que los ataques nocturnos no apuntaban directamente a las fábricas de armamento de Dresde, destruyeron el 70% del tejido industrial de la ciudad y dañaron enormemente las infraestructuras necesarias para su funcionamiento, como el gas, el agua o la electricidad. Los posteriores ataques diurnos de la USAAF fueron poco precisos debido a la baja visibilidad. En las zonas habitadas, sobre un total de 222.000 viviendas, hasta mayo de 1945 resultaron totalmente destruidas entre 60 000 y 75 000, incluyendo mobiliario. Otras 18.000 estaban seriamente dañadas y unas 81.000 habían sufrido daños de poca consideración. El 30% de los locales de venta al por menor quedaron totalmente inutilizados, entre ellos 3 grandes almacenes en la Altstadt y los mercados de Weißeritzstraße, Antonsplatz y la Innere Neustadt, donde se concentraba el comercio de frutas y verduras.
La circulación quedó totalmente paralizada tras el 13 de febrero. Las catenarias quedaron destruidas en un 75% y las calles estaban llenas de escombros y cráteres causados por el impacto directo de bombas (la Concejalía de Obras Públicas de la ciudad contabilizó hasta 1.100). Todos los puentes sobre el Elba resultaron afectados. El centro de la ciudad, importante nudo de la circulación, quedó intransitable. Los trabajadores y las autoridades tenían atravesar a pie la escombrera en que se había convertido la ciudad vieja. La circulación ferroviaria pudo ponerse en funcionamiento de modo provisional dos semanas más tarde. El transporte de tropas llegó incluso a reanudarse a los pocos días, pues las vías de recorridos largos que atravesaban Dresde permanecieron prácticamente intactas hasta el bombardeo del 2 de marzo de 1945.
La mayor parte de las fábricas tuvieron que parar su producción, bien por estar destruidas o muy dañadas, bien porque muchos de sus trabajadores habían muerto o bien porque no podían llegar de ninguna manera hasta sus puestos de trabajo. Según un comunicado (a la postre el último) del SS- und Polizeiführer del Elba del 15 de marzo de 1945, sólo había seis fábricas en toda la ciudad con capacidad para continuar su producción con un volumen indeterminado. El matadero de Ostragehege reanudó su trabajo el 19 de febrero. La panadería y carnicería de Rosenstraße, a finales de marzo.
En el centro de la ciudad, en el distrito cuarto, se contabilizaban en marzo de 1945 todavía 4.000 habitantes. La parte norte de Striesen acogió a miles de refugiados. A pesar de que se abrieron los almacenes de víveres, estos pronto resultaron escasos y no se podía ni siquiera imprimir la tarjetas de racionamiento. Hasta mediados de abril la beneficencia pública del régimen no tomó a su cargo el cuidado de los afectados. A las personas que no tenían a su disposición medios para cocinar se les remitió a partir del 10 de abril de 1945 a cocinas colectivas. Resultó imposible volver a poner en marcha la administración, dado que los edificios o estaban destruidos o quemados; muchos funcionarios habían huido o muerto. Según el Gauleiter Mutschmann, la ciudad ya no se encontraba en disposición de “llevar a cabo sus tareas administrativas”. Debido a falta de personal, se encargó este trabajo a otros funcionarios de provenientes de toda Sajonia.

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